sábado, 21 de abril de 2018

Brujas, serpientes y alacranes

Por Emilio Suárez

Pillo a Alexis bajando del barrio lleva más escapularios de los que acostumbra - y eso para qué? - le digo y el dice que una bruja se los ha rezado porque hoy o mañana le toca. Yo creo el pobre Alexis ha sido engañado y eso de que la muerte viene de repente tampoco puede ser así. Le acompaño a donde va cuando una pelea en el billar entretiene a una gran concurrencia y nosotros nos unimos a la turba curiosa que mira como tres damiselas se trenzan en un combate de entre groserías y uñas afiladas y jalones de pelo, una de ellas es conocida por todos, y hasta pensé en que Alexis iba a salir en su defensa porque va perdiendo (medio mechón de pelo), pero no, Alexis enciende la hoguera animando a su conocida y le convida a arrugar los puños - así como le enseñe - y el consejo parece resultar porque la sola chica les rompe la cara a las otras dos que terminan dando vueltas en el piso quejándose del dolor y sin quererse ya levantar, la gente se va esparciendo y Alexis me invita a felicitar a la ganadora del combate, la chica escupe y sentencia a que la pelea fue por culpa de Alexis y escapa diciendo - allí te quedan en el piso tus perras - Alexis ríe y me dice aparte  lo que hacen los celos - Esa noche mientras lavaba sus zapatos tenis con un cepillo de dientes Alexis fue picado por un alacrán y como a las dos horas me avisan para que vaya rápido al centro de salud a despedirme porque el compañero yace hinchado y morado como cadáver, los médicos dudan si lo que le pico a Alexis fue una serpiente o un alacrán yo creo algo le hizo mal de eso que le dio la bruja, la misma que le entrego los escapulario. Al otro día Alexis recupera su salud y promete hacerse santo.   

miércoles, 18 de abril de 2018

El coyote en el río

Por Emilio Suárez

La fabula comienza cuando el coyote tenía una sed terrible pero sabía que al río siempre iban las fieras más voraces a esa hora y luego de beber se echaban a la sombra y procuraban estar pendientes por si alguna presa fácil se aproximaba a beber al río para lanzarse al ataque. Aprovecha el coyote sin embargo su amistad con la lora a la que comparte un plan para vengarse de las fieras y de paso saciar su sed. A la hora indicada aparece la lora por la rivera del río lanzando gritos de advertencia de que río arriba viene la creciente, las fieras salen despavoridas, aprovechando esto el coyote se asoma a la orilla y bebe pero no tiene en cuenta que el cocodrilo acecha y atrapa de una pata al coyote, - no ves que viene la creciente - le reconviene el coyote pero el cocodrilo que por viejo sabe mucho del río no evidencia ninguna amenaza y mejor quiere llevarse su presa, en eso aparece la lora tratando de salvar a su amigo se inventa que las fieras no se comieron el cuento y vuelven en manada, el cocodrilo no es tonto no le cree pero sin embargo vigila la rivera y en esto el coyote dando un brinco escapa y se lanza a correr por toda la rivera del río mientras el cocodrilo arranca a perseguirlo, en esto las fieras aparecen y se unen a la persecución, la lora mientras tanto trataba volando bajo de atraer la atención de las fieras pero su esfuerzo era vano. Llevaban mucho camino recorrido cuando ahora de verdad una creciente bajo por el río y se llevo a todas las fieras incluido el coyote que en medio de el agua veía calmada su sed y termino para su fortuna en una pila de ramas caídas y desde allí fue testigo como hasta el cocodrilo daba vueltas y vueltas y se iba lejos muy lejos. 

sábado, 14 de abril de 2018

Yo el vagabundo

Por Emilio Suárez

Al estar vivo me preocupaba qué iba a comer y a dónde iba a dormir, me la pasaba en el aserradero viendo como las maderas se convertían en polvo, pensaba que el hombre había sido hecho de la madera y no del barro, en primer lugar porque cuando dejaba de bañarme por varios día olía a madera y en segundo lugar porque cuando uno muere se hace como la ceniza de la leña. Por andar en esas tretas comencé a mirar al mundo como una inmensa cárcel y veía la posibilidad de escapara de toda Ley y norma, comulgaba sin hacer la primera comunión ni confesarme, iba al río a pescar con pólvora, me procuraba cigarrillos y licor de marca y colocaba monedas en los rieles con la esperanza de que algún día el tren pasará y se descarrilara y yo estuviese allí para ir a recoger las monedas de oro que decían llevaba. Comencé a espiar a las parejas que bajaban al río y se quedaban suspirando y haciendo del amor su perdición, esperaba a las chicas que salían del colegio para ayudarles con los libros y metía entre las páginas mariposas aplastadas y secas con la malicia de que cuando las descubrieran lanzarán el grito al cielo y averiguaba sobre los bravucones del colegio y vengaba a los débiles a veces yendo a sus casas y tirando huevos de gallina a las ventanas o emboscándoles en algún sitio remoto y cortando sus cabellos o hasta pintando sus rostros. Llegué a la mayoría de edad y sabia escribir y leer y por tanto a las autoridades me dieron la elección de la academia o la milicia y entonces solo exigí un diploma y un fusil antes de dar el paso marcial.  

miércoles, 11 de abril de 2018

Mi noche secreta (Relato 1era vez)

Por Emilio Suárez

La damita se asusto al verme de frente y sentir que yo no era ya un niño.
Creo se alcanzo a tragar el chicle que masticaba. Siempre andaba con la camiseta blanca y sin sostén,
La había contratado mamá para que ayudará con el quehacer doméstico pero no hacia sino hablar con la vecina de alado o masticar chicle. Lavaba mal los platos y dejaba pegar las comidas en las ollas. Ya era frecuente que mamá le llamará la atención y le recriminaba su porte y su afición por el maquillaje "mujer que se respete no se pinta" le decía pero la damita estaba sorda y ese día que chocó conmigo supo ella que yo ya podía eyacular como cualquier hombre mayor de edad y yo supe que ella tenía unos senos duros cuyos pezones apuntaban al cielo, así que esa noche pude espiarla mientras se cambiaba para dormir solo que me engaño colocándose un camisón y luego sacándose por abajo la ropa. La esperé para verla ducharse y ese día solo se lavó el cabello y la espíe mientras pelaba las zanahorias. No fue hasta cuando pude robar del tendedero alguna de su ropa que vacié mis testículos y llegó el día en que no pude soportar más, sabía que venía con la ropa planchada y en la puerta fui más de prisa y entonces choqué con ella y ambos nos fuimos al piso, pero ella ni se preocupo por el accidente se quedo allí como incitando a que le mirara tenía las piernas abiertas y no tenía ropa interior, su blusa transparentaba unos senos curvos y firmes, reía y le cubrí la risa con un beso violento y no contento con ello le busque su centro y lancé una estocada que creo se le enterró con todo y ropa porque dejo escapar un grito que llamó la atención de mi mamá y esta vez no era solo ella quién tenía ganas, se levantó y salió corriendo aún con su bata escurriendo un líquido traslúcido que sino se preocupaba por quitar a tiempo le preñaría y le cambiaría la vida...No sé si la he de volver a ver.    

sábado, 7 de abril de 2018

Arriba y abajo la meta-física

Por Emilio Suárez

El Alexis muestra un manualito de poses amatorias -mostra!- dice el Charlie y se lo arrebata y se lo va a lanzar a donde las chicas de bien chupan un helado como las más santas. Apenas se enteran de su contenido las susodichas salen despavoridas obedeciendo a los síntomas de pánico colectivo ¡nada! Llega el César y viendo el manual comienza a decir que el sexo sin creatividad es lo más aburrido del mundo - ¡pobrecitos los animales!- dice. y comienza a leer en voz alta (a gritos) la descripción de cada imagen: pose # 1 : el misionero "mujer abajo y hombre arriba a horcajadas... pero la gente ya sabe de lo que se trata, es más está aburrida de lo mismo... El Alexis dice que la pose puede ser la misma pero el lugar distinto y bla...bla...bla... Pero si para amar solo tenemos una sola vida y quizá estemos hechos para una pose a lo mejor más allá no haya más que adaptarse a irse extrañando lo que posibilita un milisegundo de orgasmo y luego de muerte.    

miércoles, 4 de abril de 2018

Con el debido respeto

Por Emilio Suárez

El Emperador César se adelanta para negociar la tarifa, pero las chicas son veteranas en eso de cobrar - saben matemáticas -
En eso llega nuestro estratega mayor el Charlie quien se alista como para un round de pelea y aturde a las susodichas con la idea de que no somos unos cualquiera... aunque las chicas si...
Pero en medio de todo sale la chica que se las da de estadista y confiere junto con la economía unas tarifas para morirse de risa.
El Emperador César contundente inicia un escándalo que atrae a gallinazos y a la misma autoridad que se quiere quedar con la mejor porción.
Pero el Charlie haciendo gala de su teatral dramatismo lanza su discurso como lo haría el Hamlet de Shakespeare y en lugar de decir el crucial - ser o no ser - les dice a las prostitutas señoritas de dudosa re-puta-ción y les acompleja cuando les dice que con el debido respeto les ha pedido rebaja a su servicio.
El Emperador César a carcajadas dice que ya no es necesario eso de comprar caricias y amor ya que de la escena pictórica entre forcejeo y descontento y el montón se le ha adelantado la corrida y prueba de ello es una mancha soez en la bragueta y un rostro de satisfacción que ni al ir a comulgar (con el debido respeto).